Mucho se está debatiendo en las últimas semanas acerca de los famosos 420€ a los parados; hay gente que se ha indignado (pocos) y gente que pide más (prácticamente todos excepto la CEOE y algunos economistas) pero a la hora de la verdad ni los que se han indignado saben exponer sus motivos ni los que piden más tienen alguna idea de economía, al menos de economía “de Estado”.
Expongamos los números a fin de tenerlos presentes antes de comenzar cualquier argumentación; unos números que son sencillos 420€*6 pagos = 2.100€ de coste, y aquí no incluyo los costes de personal por la gestión de todo esto, por cada beneficiario de este nuevo subsidio. A poco que se cumplan las estimaciones gubernamentales estamos hablando de unos 600.000 beneficiarios, que supondrían un costo total de 1.260 millones de €uros. En términos presupuestarios esta cifra no resulta muy significativa puesto que apenas llega al 0´8% del Presupuesto anual del Estado pero sumados con el derroche que está llevando a cabo este gobierno pues nos salen cifras absolutamente escandalosas; y no por la cantidad, sino por la nula eficacia de tamaño gasto. Estos 1.260 millones sumados a los 8.000 del PlanE para 2009 más otros 5.000 para otro PlanE en 2010 hacen un total de 14.260 millones de €uros, que vienen a ser un 43% del total que las Administraciones Públicas en conjunto le deben a las empresas (33.500 millones aprox).
Ante la contundencia de las cifras, uno se para a pensarlo por un segundo y se pregunta, ¿Y no sería más fácil mantener los puestos de trabajo si las Administraciones Públicas pagasen a las empresas y en adelante lo hiciesen a 90 días, y a no a un mínimo de 180 como lo hacen en la actualidad?. Básicamente el problema que tienen las empresas, y excluyo a las promotoras que tienen más problemas, es la acuciante falta de liquidez a causa del aumento desproporcionado de los impagos de clientes y a que las entidades de crédito no están por la labor de ayudar para financiar circulante. Trabajo hay el mismo que antes había, excepto en el sector inmobiliario, pero el problema es que si las empresas no cobran no pueden pagar, de modo que los empleados no cobran y no consumen y al final acaban los empleados en el paro, la empresa en suspensión de pagos y el Estado arruinado hasta las trancas por el escalofriante aumento del gasto en prestaciones por desempleo. Por estos motivos yo digo que lo que el Gobierno debería haber hecho con esos 14.000 millones es pagar a las empresas sus deudas para inyectarles liquidez y permitir que el flujo monetario continúe; al fin y al cabo la economía es una cadena, en cuanto se fastidia un piñón el resto dejan de funcionar y el sistema se para.
Es evidente que con esto no se soluciona el problema laboral que hay en España, pero, al menos, hubiese permitido evitar la sangría laboral que está sufriendo España. Esta medida pues, junto a una profunda y liberalizadora reforma laboral y de la Seguridad Social, permitiría no sólo no crear parados sino crear empleo. En otro momento, explicaré mi idea sobre dicha reforma pero que quede aquí reseñado evitará ciertas descontextualizaciones para quien lea este artículo. Es simple la idea, si las empresas cobran pueden pagar a sus proveedores y empleados de forma que el resto de empresas también cobrarán y pagarán, el Estado se ahorra una pasta gansa en el paro y los empleados –que a la postre son los consumidores finales- tienen dinero para consumir y pagar sus créditos.
Tan sencillo que parece pero, aquí,en España, se ha apostado por engrasar, y con grasa mala porque 420€ no da ni para comer a una familia, el último piñón de la cadena esperando así que los ciudadanos devuelvan la “limosna” con su voto pero sin percatarse de que si inyectas ahí la grasa esta no fluye al resto de la cadena y al final de cuentas el sistema seguirá parado y el estado cada vez con menos dinero.
Así que queda meridianamente claro que la medida de los 420€ no tienen eficacia alguna en la lucha contra la crisis ya que sólo conseguirá agudizarla puesto que el Estado perderá dinero; esto es como cuando un paciente se va a morir sufriendo lo indecible y el médico le inyecta morfina para que la muerte no sea demasiado dolorosa. Un poquito de criterio económico y eficiencia no vendría nada mal en quienes nos gobiernan, en todas y cada una de las Administraciones Públicas, pero al final tenemos lo que nos merecemos por votar para el gobierno a unos ineptos incompetentes y para la oposición a unos palmeros que se dedican a aplaudir medidas inútiles como esta para ver si cuando llegue la hora de votar los ciudadanos también se acuerdan de que ellos apoyaron la limosna.
En definitiva, baste una frase para resumirlo todo…”Que las Administraciones Públicas dejen de derrochar y subvencionar inútilmente y paguen sus deudas con las empresas, porque eso nos dará trabajo y hará que no sean necesarias subvenciones”.
Lo expones necesita de algo tan falto como es sentido común para ser visto, y el menos común de los sentidos es un rara avis en este desgobierno.
En el futuro no muy lejano, en las aulas de economía podrá usarse el ejemplo del Gobierno español de las nefastas consecuencias de una política keynesiana.
Saludos y enlazo su blog al mío.
Esa es la pena, la falta de sentido común que impera en la generalidad de la clase política española. Pero bueno, a ver si entre los ciudadanos poco a poco conseguimos que la clase política se mentalice de que los ciudadanos queremos que el sentido común que la mayoría tenemos en nuestra vida real sea también una realidad en la acción política.
Gracias por tu enlace y hago lo propio con tu blog en el mío,
.
Saludos,